Robó dos gansos de los Lagos de Palermo y los llevó a su pileta

La situación resulta cruel no solo por el hecho de haber robado a los gansos de su hábitat sino también por lo peligroso y dañino que resulta para la salud de estas aves acuáticas estar en contacto con agua tratada con cloro.
Los gansos, al estar en contacto con el cloro – un químico utilizado para el mantenimiento del agua por su capacidad desinfectante – pueden sufrir una irritación en la piel, los ojos y las almohadillas de sus patas.
También pueden contraer problemas en sus vías respiratorias al inhalar vapores de cloro o incluso tragar agua tratada con esta sustancia, lo que a su vez puede provocarles graves enfermedades gastrointestinales.
El contacto con el cloro a los gansos además podría provocarle un daño en las plumas de estas aves acuáticas.
A estos efectos se le suma el estrés sufrido por las aves al ser retiradas de manera brusca del hábitat al que están acostumbradas y donde pasaban sus días alternando entre el agua y la tierra, donde se alimentan de pastos y hierbas. El entorno artificial y químico puede generarles ansiedad o comportamientos defensivos.



