Policiales

Mujer que planeó el asesinato de un jubilado ya cumple condena

Se trata de Sandra Itatí Fernández. La Policía la encontró en el barrio Esperanza. Estaba libre mientras era apelada la sentencia a prisión perpetua. En el año 2014 instigó el crimen de un hombre de 78 años, cometido por tres jóvenes, para quedarse con su casa.

En mayo de 2014 ocurrió uno de los asesinatos que más conmovieron a la sociedad correntina. Un jubilado de 78 años fue molido a golpes de palo y un caño, cargado al baúl de un automóvil y cuando todavía estaba con vida lo quemaron.

La gran cantidad de errores cometidos por los autores facilitó, en cierta medida, el trabajo para que la Policía no tardara en esclarecer el crimen que años después derivó en fallos judiciales condenatorios.

Hace tres días, efectivos de la comisaría seccional Decimocuarta detuvieron a Sandra Itatí Fernández, de 40 años, mujer que planeó e instigó el delito que tuvo como víctima a Juan Manuel Esquenón, cuya casa trataron de apropiarse con la finalidad de venderla y repartirse el dinero entre cuatro cómplices.

Sandra estaba en libertad, la hallaron en un domicilio del barrio Esperanza y ahora deberá cumplir una condena a prisión perpetua en el Instituto Pelletier (Unidad Penal de mujeres), dado que el fallo ha quedado firme después de que su defensa agotara los eslabones de apelación.

La Justicia dispuso similar sentencia sobre Rodrigo Javier Fernández, quien al momento del asesinato de Esquenón tenía 19 años. También fueron hallados culpables Alexis y Diego, quienes en 2014 tenían 17 años. Este grupo de personas fue el que, instigados por Sandra, dio muerte al anciano de una manera atroz en su domicilio del capitalino barrio Doctor Montaña.

Las crónicas dadas a conocer por diario época en su momento dieron cuenta de una trama con detalles espeluznantes. Pero estuvo bastante lejos de ser un crimen perfecto porque en el camino los autores dejaron una serie de evidencias y pruebas propios de inexpertos.

El 20 de abril del año 2021, el Tribunal Oral Penal 1 (hoy Tribunal de Juicio) condenó a Rodrigo, en calidad de autor, y a Sandra, en calidad de instigadora, a la pena de prisión perpetua «por la comisión del delito de homicidio criminis causa», lo que significa matar para ocultar otro delito.

De acuerdo a lo ventilado en aquel debate y producto de la investigación policial, dirigida por la Fiscalía, Esquenón fue víctima de un plan macabro.

El septuagenario vivió mucho tiempo solo en su propiedad de la ex Calle 8, hasta que abrió las puertas para que Rodrigo habitara una pieza en el fondo y lo ayudara con algunas tareas que él, por la propia edad, no podía cumplir.

De a poco Sandra comenzó a tejer el plan para que el joven, su familiar, junto a los dos amigos adolescentes, cometan el asesinato con una única finalidad: hacerlo «desaparecer» y quedarse con la casa.

Al parecer, Esquenón andaba en planes de desprenderse del inmueble y habitar un lugar más chico. Sin embargo, a su espalda, quienes terminaron siendo sus asesinos consiguieron un potencial comprador de la vivienda, valuada en ese entonces en 250 mil pesos, pero a la cual ellos iban a entregarla a cambio de 200 mil pesos y el dinero a repartirse en partes iguales.

Para esto querían armar la historia de que el jubilado cedió la casa a Rodrigo, con todos los papeles de propiedad que, luego, la Policía encontró en un cajón en la habitación prestada a ese joven.

En la noche del 30 de mayo de 2014 decidieron llevar adelante el delito. Cuando el anciano fue a dormir los jóvenes lo atacaron con un palo y un caño, en la madrugada del 31 de mayo. Al verlo ensangrentado y el rostro destrozado pensaron que ante la andanada de golpes lo habían matado, entonces el cuerpo de Esquenón fue cargado al baúl de su automóvil Mitsubishi Lancer.

Alexis y Diego salieron con el vehículo de la casa, anduvieron divagando por distintos barrios hasta frenar en el Pasaje 186 del barrio 9 de Julio (o Laguna Seca), justo detrás de la iglesia San Pantaleón.

Los entonces adolescentes rociaron el auto con nafta y lo incendiaron.

El anciano, según determinó la autopsia, todavía estaba con vida cuando también fue víctima de las llamas.

El cadáver parcialmente calcinado fue hallado por una dotación de bomberos. A simple vista quedó en claro que estaban ante un asesinato con saña.

Lo que parecía un plan detallado terminó siendo algo burdo. En el auto estaban los papeles de Esquenón, por lo que al rato los policías fueron hasta su casa y hallaron a Rodrigo cuando todavía limpiaba la sangre esparcida, justo después de tirar, adentro de un aljibe, el palo y el caño con el que atacaron a la víctima.

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