Confirmaron la sentencia contra Robinho, exjugador de Brasil
Actualmente, cumple una condena de nueve años en la prisión de Tremembé, en São Paulo, Brasil. Esta condena proviene de una sentencia de la justicia italiana en 2017, que lo declaró culpable de participar en una violación grupal en 2013.

Robinho, cuyo nombre real es Robson de Souza, fue una de las estrellas más prominentes del fútbol brasileño durante años, destacándose en clubes de renombre mundial como el Real Madrid, el Manchester City y el AC Milan. No obstante, su vida y carrera tomaron un giro, alejándose drásticamente del éxito y el esplendor que alguna vez disfrutó.
El crimen tuvo lugar en una discoteca en Milán, donde él y otros cinco hombres fueron acusados de agredir sexualmente a una joven albanesa de 22 años. A pesar de las reiteradas apelaciones y de los esfuerzos por evitar la extradición, el Tribunal Superior de Justicia de Brasil ratificó en marzo de 2024 la sentencia italiana y ordenó que el exfutbolista cumpliera su condena en su país natal.
Robinho, marcado por una carrera llamativa y una fortuna estimada en 60 millones de libras, colapsó. En un intento de reducir la severidad de su situación, su defensa solicitó que se recalificara el delito de «atroz» a «común». Para ello, argumentó que la sentencia italiana no debía influir en la calificación del crimen en Brasil. Sin embargo, el tribunal desestimó esta solicitud, manteniendo la condena sin posibilidad de reducción o beneficios adicionales.
Desde su ingreso en la cárcel P2 de Tremembé, conocida como «la prisión de los famosos» por albergar a varios reclusos de alto perfil, Robinho optó por mantener un perfil bajo. Ocupa una celda de ocho metros cuadrados y se comportó de manera ejemplar, ya que evitó conflictos y mantuvo la disciplina. Alejado del resplandor de los estadios europeos, ajustó su vida a una rutina penitenciaria que incluye participación en programas educativos y actividades recreativas.
Uno de los componentes clave de su rutina es un curso de electrónica básica de 600 horas, ofrecido por el Instituto Universal Brasileño, donde aprendió a reparar televisores y radios. Aunque es incierto cuánto disfruta realmente de esta actividad, su participación en el curso le ayuda a estructurar sus días en prisión.
Además, el exfutbolista de Milan se ofreció como voluntario en un programa de lectura dentro de la cárcel y colaboró en la distribución de 500 libros al mes entre los otros internos. Esta actividad forma parte de sus esfuerzos por mantenerse activo y aportar positivamente a la comunidad penitenciaria.
Según la legislación brasileña, Robinho podría ser elegible para un régimen carcelario más flexible por buena conducta a partir de 2027. Para entonces, habría cumplido recién la mitad de su condena. Sin embargo, hasta ese momento, seguirá en el régimen estricto de las cárceles brasileñas, sin posibilidad de reducción de pena o beneficios adicionales.
Con el tiempo, la figura de Robinho, que antes brillaba en el escenario internacional del fútbol, se desvanece en las sombras del sistema penitenciario brasileño. Su dramática caída desde el estrellato deportivo a una condena de prisión refleja una historia de éxito convertida en un destino oscuro y complejo, que continúa siendo noticia en los medios internacionales mientras su vida transcurre entre rejas.



