Milei enfrenta la impaciencia de los gobernadores aliados y un test de alto riesgo: la cuestión de los jubilados
Los mandatarios reclaman que les transfieran más fondos. Dicen que están al límite y que cada vez les cuesta más pagar sueldos y gastos corrientes. Las quejas, las fotos y un reproche. El veto a la reforma jubilatoria y la encuesta que le dio una buena noticia al Presidente

“Roma no paga traidores, pero tampoco leales. Hoy Roma no paga nada”. La frase la pronunció uno de los colaboradores más cercanos al difuso conjunto de gobernadores aliados que ven pasar los días sin que se cumpla lo que, dicen, se comprometió el Gobierno. Es una cuestión de plata, pero también de una relación política que empieza a desgastarse en un momento crítico para el oficialismo: septiembre es un mes que juntará malas noticias económicas y votaciones en el Congreso sensibles para los intereses de la Casa Rosada.
Son “las fuerzas del suelo”, como definió el mismo interlocutor a los gobernadores del radicalismo, del PRO y del peronismo de bandera blanca, que vino haciendo más oficialismo que oposición. Estos mandatarios provinciales vienen transmitiendo desde hace semanas un reclamo insistente por más recursos, porque dicen que cada mes que pasa se les hace más difícil pagar los sueldos, las obras y las deudas, incluso las que que tienen con la Nación.
El lenguaje por ahora no pasa de las fotos. Es la política de mostrarse juntos, pedir acuerdos y contar lo mal que está la economía, un idioma que en la Casa Rosada decodifican rápido. Lo que más irritación genera son algunos movimientos que desorientan a los fatigados dialoguistas: no entienden cómo al riojano Ricardo Quintela le firmaron la financiación de viviendas y al formoseño Gildo Insfrán le transfirieron obras. “Nos tratan igual que a los malos”, se lamentó otro mandatario.
Desde los despachos de Balcarce 50 la respuesta es contundente: “Los gobernadores viven llorando. A todos les damos lo que les corresponde, sin castigos. ¿O nos están proponiendo que hagamos lo mismo que el kirchnerismo? A cada provincia se le envía la coparticipación y las transferencias automáticas. Si dicen otra cosa, mienten”. Es el juego del off the record al que están obligadas ambas partes, porque ninguno quiere mostrarse rompiendo nada. No son momentos para seguir exponiendo diferencias a cielo abierto. “Es la vieja política”, admiten.
“¿Qué pasaría si alguno dice yo rompo es acuerdo porque no se cumplen los compromisos? Nadie lo va a hacer. Por ahora”, agrega un operador de ese espacio. Lo dice sabiendo cuánto necesita, a partir de ahora, los muchos o pocos votos que pueden tener en el Congreso. Es que se viene la votación del veto a la reforma jubilatoria, los jueces de la Corte, y varias leyes que pueden complicarle el futuro al gobierno. Y se viene el presupuesto.
Son opiniones que comparten 14 gobernadores de los 19 que firmaron el Pacto de Mayo y que, de acuerdo a las urgencias que enfrentan, amagan con tomar decisiones drásticas. En ese grupo están los diez mandatarios del PRO y la UCR -el extinto Juntos por el Cambio- y peronistas como Raúl Jalil y Osvaldo Jaldo. A propósito de fotos, ayer hubo una postal con Maximiliano Pullaro (Santa Fe), Rogelio Frigerio (Entre Ríos) e Ignacio Torres (Chubut). Gestos.
Los gobernadores, incluso algunos de Juntos por el Cambio, hablan sobre las negociaciones entre el ministro Luis Caputo y Jorge Macri, que cumple el fallo de la Corte y que la pelea es por si pagan por día o por adelantado. “Es una discusión insólita, mientras a nosotros nos cuesta pagarles a los policías”, se lamentaron desde un provincia aliada al Ejecutivo. Es una verdad a medias, porque detrás de eso, Nación les tiró por la cabeza los colectivos y el lío de las tarifas y los subsidios, un tema que podría terminar en otro juicio.



