Una mujer de 100 años reclama una herencia millonaria
Se trata de Leonor Estallo Sánchez, quien denunció a su nuera, dos de sus nietos y a una escribana de falsificar el testamento de su hermana.

La tranquila localidad de Pergamino, al noroeste de la provincia de Buenos Aires, se mantiene en vilo desde hace algunos años luego de que una herencia millonaria pusiera en jaque a una de las familias más ricas de la ciudad, pionera en el mundo vitivinícola, una batalla que fue desencadenada por Leonor Estallo Sánchez.
Estallo Sánchez tiene 100 años y se encuentra en una lucha legal que comenzó tras el fallecimiento de su hermana Zulma en 2017, a raíz de un testamento que fue objeto de controversia desde un inicio, dado que se acusó a la nuera de Leonor, dos de sus nietos y a una escribana de falsificar documentación.
Según relató el medio Primera Plana, la historia de la familia comenzó hace más de un siglo atrás, cuando Don Arturo, el patriarca de la familia, llegó desde España a establecerse en territorio argentino y fundó la bodega Estallo Sánchez e Hijos en San Rafael, dejando un legado que cuenta con dos estancias, campos y varias propiedades.
El hombre, quien se había casado con una mujer de una familia adinerada, tuvo tres hijas en un lapso de seis años: Zulma, Nilda y Leonor. Cabe mencionar que todos los frutos de su trabajo los puso en partes iguales a nombre de las tres mujeres.
De las tres hermanas la única que se casó fue Leonor, quien contrajo matrimonio con un enólogo y tuvo tres hijos Guillermo, Lili y Silvia, con quienes se mudó en 1959 a San Rafael tras el fallecimiento de su padre para ocuparse de la bodega, mientras sus hermanas en Pergamino administraban los campos de la familia.

Según relató Silvia en diálogo con Clarín, la red de controversia y versiones cruzadas es responsabilidad de Noemí Sánchez, la esposa de su hermano Guillermo, a cuya familia acusaron de «enganchar» al joven «porque les interesaba la platita».
Cabe aclarar que Guillermo, a la edad de 9 años, fue enviado desde San Rafael nuevamente hacia Pergamino para vivir con su tía Zulma, quien también era su madrina, para que el chico estudiara y pudiera «salir adelante», ya que en Mendoza, según aseguró su hermana «iba a repetir». Dicha historia es la que hoy en día toma su contraparte para acusarla de cuasi abandonar a su hijo.
Por otra parte, las hermanas Nilda y Zulma continuaban administrando las valiosas tierras de la familia hasta que en 1978 Nilda falleció súbitamente por mal del rastrojo y fue reemplazada por Guillermo, quien ya rondaba los 20 años y ocupó el lugar de su tía hasta que enfermó de cáncer y falleció en 2009, mismo año en el que Zulma sufrió una caída y quedó internada.



