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Siete años de cárcel para un gatillero de una de las bandas de Pablo Camino

Manuel Elías Martínez, de 26 años y apodado Carita, aceptó la condena en un procedimiento abreviado.

Un joven de 26 años fue condenado a siete años de cárcel como miembro de la banda de Pablo Nicolás Camino, quien detentara una franquicia de Los Monos en algunos barrios del sudoeste rosarino hasta que se enfrentó en una interna con otros líderes vinculados a Ariel Guille Cantero a quienes, según las investigaciones judiciales, les quiso disputar el control de la barra brava de Newell’s Old Boys. Manuel Elías Martínez, apodado Carita, aceptó cargos por amenazas y abuso de armas en un procedimiento abreviado presentado por el fiscal Pablo Socca y aceptado por la defensa, acuerdo que fue homologado el pasado viernes por el juez Gustavo Pérez de Urrechu.

Carita estaba acusado de varios hechos cometidos en el marco de la gavilla que Camino y su hermano manejaban en 2020 cuando estaban alojados en la cárcel de Piñero. Según fuentes judiciales se trataba de dos de portación ilegal de arma de fuego de guerra, abusos de arma e intimidación pública y amenazas. Por ejemplo, cuando fue sorprendido en octubre de 2020 junto con otro hombre y un adolescente a bordo de un auto en el que hallaron un revolver calibre 38 y una pistola calibre 380, ambas armas de fuego cargadas y aptas para disparar.

También estaba acusado de integrar con otras personas —algunas ya imputadas— una asociación ilícita “dedicada a cometer delitos contra las personas, contra la vida, la propiedad, la administración pública, la seguridad pública y la salud pública en Rosario”. Según la acusación, esa organización criminal que le atribuyen liderar a Camino “procuró ocupar y dominar sectores y barrios de la ciudad de Rosario —sobre todo Godoy, Villanueva y Bajo Cullen— y excluir de allí a bandas antagónicas con el fin de obtener beneficios económicos producto de diversas actividades ilícitas”.

 

Ya entonces a la banda le atribuyeron a sus miembros “cometer diversos delitos como homicidios, lesiones, robos, encubrimientos, amenazas, extorsiones, usurpaciones, abuso de armas y venta de drogas”. También se ubicaba a la banda como una presunta “célula o subestructura de varias” que presuntamente respondían a Guille Cantero que, sin embargo, hasta el momento no fue imputado por el funcionamiento de esas organizaciones que presuntamente tributaban para él. Lo cierto es que esa banda cuya conducción se atribuyó a Camino —posteriormente imputado al frente de otras gavillas— funcionó hasta octubre de 2021 cuando fueron arrestados la mayoría de sus miembros que todavía estaban en libertad.

De confianza

En ese momento Martínez fue expuesto como “una de las personas de confianza del líder”. Se detalló que disponía de las armas de fuego del grupo, que amenazaba personalmente a las víctimas que la banda extorsionaba a cambio de dinero o para sustraerle viviendas o vehículos. También lo ubicaron como encargado de disparar contra viviendas de las personas que eran extorsionadas, concretando las amenazas previas, como también disparando contra los domicilios de rivales o miembros de bandas antagónicas.

En tal sentido, indicaron, se encargaba de las tareas de inteligencia para localizar las viviendas que iban a ser atacadas. También gerenciaba el funcionamiento de algunos refugios de la banda, se encargaba de reclutar soldaditos y decidía quiénes podían manipular armas de fuego. Otra tarea que le atribuyeron fue concurrir periódicamente a retirar la recaudación de los puntos de venta de drogas que manejaba el grupo.

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