Aira quedó atada por horas en un local, pensaron que fue abandonada pero volvió solita a su hogar
La historia ocurrió anoche, pasadas las 23, en zona de la Rotonda Poncho Verde en el barrio Libertad y merece ser contada porque tiene un final feliz, que muestra la enorme capacidad de amor de una mascota. Una perra fue hallada atada en la vereda de una conocida panadería ubicada en la zona. Las primeras reacciones fueron de un probable abandono, pero todo terminó de la mejor manera.

Una perra (raza tipo mestizo, con rasgos de pit bull) de nombre Aira quedó atada solita a un poste en la vereda del local de La Reina, a metros de la Rotonda Poncho Verde, alertando a vecinos que rápidamente se acercaron para interiorirzarse sobre la situación.
Durante los primeros minutos, con pocos datos de lo que realmente ocurría, todo llevaba a pensar que se trataba de un abandono, tal lo precisado por los integrantes de un grupo de WhatsApp del barrio Libertad.
Como ocurre siempre, se acercaron algunos «mascoteros» preocupados por el estado del can debido a la altísima temperatura que seguía haciendo ya cerca de la medianoche.
La perrita (cuyo nombre aún no sabemos) no dejaba de ladrar hacia dentro del comercio en la creencia que su dueño o dueña seguía allí. Los mensajes en el grupo comenzaron a aparecer por obviedad: «… que desgraciados por dejarlo ahí…», «… cómo van a hacer eso, pobrecita..», «llamen a la Policía para conocer a los irresponsables», fueron algunos de ellos.

Una de las voluntariosas vecinas que se acercó tomó la decisión de desatarla y allí el hecho tomó un giro imprevisto.

Volvió solita
La asustada perra, una vez suelta, no dudó en correr hasta una farmacia cercana.
Después, solita, caminó hasta una vivienda por calle Brasil, entre Junín y 9 de Julio.
Allí vive una señora mayor que terminó siendo la dueña del desesperado animal. La mujer tiene el Mal de Alzheimer, y la perra es su compañía habitual y diaria.
¿Que había ocurrido?… la señora fue a realizar sus mandados al comercio mencionado y se había olvidado que fue con su «amiga». Esto se supo solo algunos minutos después, cuando al lugar llegó al hijo de la mujer alertado por el hecho que comenzó a viralizarse en redes.
Así, la historia tuvo un final feliz: la perra fue sola a su casa para reencontrarse con los suyos, y lo que comenzó siendo un hecho triste y deplorable, terminó en una emotiva anécdota con el amor animal y la solidaridad vecinal como protagonistas.



