Decapitaron a un alcalde en una ciudad de México a solo 6 días de haber asumido
La violencia política y el crimen organizado es un desafío urgente para el flamante gobierno de Claudia Sheinbaum. El alcalde de Chipalcingo fue asesinado a 6 días de asumir y dos días antes, mataron a su secretario de gobierno.

En México, el crimen organizado y los narcotraficantes tienen un poder que nada parece poner en jaque. Es sin duda, un desafío urgente como lo definió la flamante presidenta Claudia Shenbaum. En solo 48 horas, la ciudad de Chipalcingo, en el departamento de Guerrero, es noticia por la violencia extrema: asesinaron al alcalde de la ciudad. Lo mataron y lo decapitaron. Los asesinos dejaron su cabeza sobre el techo del auto en el que fue atacado.
Alejandro Arcos Catalán estaba en el centro de la atención política del país ya que, ni bien tomó posesión del cargo, asesinaron a su secretario del municipio. Ambos eran del PRI, el partido histórico que gobernó México durante décadas y ahora es opositor a MORENA, de AMLO y Sheinbaum.
Alejandro Arcos Catalán tenía apenas 43 años y era conocido en la ciudad y en el estado por haberse dedicado a la política, pero especialmente a las tareas vinculadas con la ayuda social. Eso le hizo crecer en popularidad hasta ser el candidato con mejor imagen para presentarse a las elecciones comunales. Ganó y, cuando asumió, hace solo 6 días, debió ocuparse justamente de lo que más conoce: la asistencia a personas vulnerables. Ignoraba que le quedaban pocos días de vida.
Violencia política y crimen organizado
El municipio de Chilpancingo está en el departamento de Guerrero, en el sur de México. La localidad más importantes de Acapulco, una de las mecas del turismo para ese país. Sin embargo, ese departamento es uno de los más violentos de México, sólo opacado por lo que sucede en los estados límítrofes con EE.UU. en donde el cartel de Sinaloa tiene gran poder.
El 30 de mayo de este año asesinaron a José Cabrera Barrientos, quien pugnaba por ser electo como gobernador de Guerrero. En la campaña electoral, la violencia política se cobró la vida de una treintena de candidatos a diferentes cargos a lo largo y a lo ancho de todo el país.
Además, los narcos y el crimen organizado atraviesa a toda la sociedad y a la política especialmente. En Chilpancingo, la anterior alcaldesa, Norma Otilia Hernández Martínez, era del partido oficialista a nivel nacional, MORENA.
Pero la expulsaron del partido porque en plena campaña – a nivel nacional, Sheibaum buscaba y logró suceder a López Obrador – la jefa del distrito de Chilpancingo apareció en unas fotos en una reunión con uno de los cabecillas de las bandas criminales. Esa imagen, sin duda ayudó para la victoria del PRI con Arcos Catalán, ahora decapitado.
Pero a Arcos Catalán no le dieron tiempo a nada. Apenas asumió, su primera tarea de gobierno fue llevar un mensaje de solidaridad a las víctimas de una inundación que afectó a partes del municipio. Pero cuando regresó a su oficina, lo esperaba la primera noticia sobre la violencia reinante en esa zona de Navarro.
Su secretario y mano derecha, Francisco Gonzalo Tapia Gutiérrez, fue asesinado el 3 de octubre. El alcalde pudo hacer poco más que condenar ese hecho violento. Apenas dos días más tarde, corrió la misma suerte, pero de una forma escabrosa.



