Política y Economía

El riesgo país argentino quedó cerca de los 400 puntos

El indicador financiero alcanzó su nivel más bajo en más de ocho años. La suba de la calificación de deuda impulsó a los bonos soberanos y renovó las expectativas sobre el acceso al financiamiento externo.

El riesgo país argentino cerró en 410 puntos básicos luego de registrar una baja de ocho unidades durante la jornada y quedó cerca de perforar nuevamente la barrera de los 400 puntos, un nivel que no alcanza desde 2018. La mejora se dio en un contexto marcado por la decisión de Moody’s de elevar la calificación de la deuda argentina y por una evolución favorable de los bonos soberanos en dólares.

El indicador había tocado recientemente los 402 puntos básicos el 10 de julio de 2026, su nivel más bajo desde el 20 de abril de 2018, cuando había llegado a los 400 puntos. De esta manera, el riesgo país acumuló una caída significativa durante el año: pasó de ubicarse cerca de los 600 puntos en enero de 2026 a moverse actualmente en torno a los 400.

En paralelo, los bonos soberanos argentinos en dólares, conocidos como Bonares y Globales, registraron una suba promedio del 0,5%, impulsados principalmente por la reacción positiva del mercado tras la mejora en la nota crediticia otorgada por Moody’s.

La calificadora internacional elevó la categoría de la deuda argentina de Caa1 a B3, una mejora que ubica al país en un nivel equivalente al B- de Fitch Ratings y Standard & Poor’s. Con esta decisión, las tres principales agencias internacionales de evaluación crediticia ya habían mejorado la calificación argentina durante 2026: Fitch lo había hecho en mayo y S&P en junio.

Según Moody’s, la actualización responde a una reducción importante en las probabilidades de default, junto con una estabilización de la economía, una mejora del frente externo y el avance de reformas estructurales.

El cambio en la percepción del mercado podría tener impacto en el acceso al financiamiento. Una reducción sostenida del riesgo país podría facilitar el regreso de Argentina a los mercados internacionales de deuda, de los que no participa mediante nuevas emisiones desde 2018, además de reducir el costo de financiamiento para el Estado, empresas, bancos y otros sectores de la economía.

Para el segundo semestre, los analistas señalan que habrá variables clave que determinarán la evolución del indicador. Emilio Botto, de Mills Capital, destacó tres factores principales: la acumulación de reservas del Banco Central, la capacidad del Tesoro para renovar vencimientos en pesos sin generar un exceso de liquidez y el costo del financiamiento en dólares.

En cuanto a las reservas, el objetivo anual del Banco Central era acumular 10.000 millones de dólares mediante compras de divisas, una meta que, según el análisis citado, ya había sido superada a mitad de año.

Además, los especialistas remarcan la importancia del orden fiscal y la mejora del frente externo, impulsada principalmente por sectores como energía y minería, junto con el proceso de acumulación de reservas.

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