Vende alfajores en la peatonal para sobrevivir con su hijo discapacitado
En Corrientes, los trabajadores también optan por estos dulces para reemplazar por lo menos una comida en el día. Gracias a ello, "El Kiosquito de Silvia" se mantiene a flote y la encargada puede comprar alimentos para el día a día.

Camina a paso lento, se detuvo un momento para descansar, tomó un poco de agua y continuó un largo camino por toda la extensión del centro. Silvia Benítez deber recorrer todos los días, en dos turnos, unos cuatro kilómetros desde el barrio Mil Viviendas hasta el microcentro capitalino. A esto se le suma unos 800 metros más, varias veces, correspondientes a la peatonal Junín.
Pese a estar en edad de jubilación, la mujer se armó una rutina de trabajo de dos turnos. Generalmente se la puede ver por la mañana y por la tarde. En esos tiempos intercambia distintas mercaderías que van desde mentas hasta alfajores. Motivo por el cual los transeúntes le dicen «El Kisoquito de Silvia».
Ofrece dos alfajores de tres pisos a $2.000. Mientras que las pastillas de mentas comercializa de a dos por $1.000. «La plata que gano solo me alcanza para el día a día», aclaró.
La vendedora dijo que los alfajores cosechan la mayor demanda y mucha gente los come como un reemplazo rápido a una comida del día. «Si bien uno piensa en los niños, su consumo creció entre adultos que salen de los trabajos», precisó.
Un reciente estudio de la Universidad Católica Argentina (UCA), titulado «La alimentación y comensalidad en la población asalariada de la Argentina» reveló que el 61,1% de los argentinos reemplaza su almuerzo por un alfajor u otra comida rápida debido a la situación económica.
Además, el informe señala que el 78,5% consume alimentos poco nutritivos por motivos económicos, reflejando el impacto de la crisis en los hábitos alimentarios.

Historia personal
Silvia es el reflejo de esa parte de la sociedad que debe hacer malabares para llegar no ya a fin de mes, sino a terminar el día. «Está muy pesada la situación económica. Lo que más me cuesta es conseguir los alimentos para cocinar», mencionó.
La capitalina contó que tiene un hijo con retraso madurativo que también se dedica a la venta ambulante. «Ofrece caramelos y pastillas de menta», sostuvo. Junto a él, le dan batalla a las adversidades de la vida.
Durante el Mundial vendió posters de la Selección Argentina y siempre se concentró en el centro por la alta afluencia de personas. Para esta semana sumará a su stock de caña con ruda, por la tradición local con el brebaje todos los meses de agosto.
Silvia es uno más de los personajes de esa Argentina que no se rinde. Y que le responde a cada adversidad con una sonrisa y una idea ingeniosa que le impiden bajar los brazos.
Un ahorro que sale caro: el costo de saltearse comidas

El estudio de la UCA -basado en 1.171 casos con representatividad nacional- analizó en qué condiciones se alimentan los asalariados argentinos y qué estrategias adoptan ante la pérdida de poder adquisitivo, entre otras variables.
Así establecieron que el 61,1% de los encuestados saltean comidas por motivos económicos. Pero eso no es todo. El 78,5% consume alimentos menos nutritivos. Estas dos privaciones se combinan en más de la mitad de los trabajadores (56,2%). «Los más afectados son los de menores ingresos, no calificados y de empresas pequeñas, donde la vulnerabilidad alimentaria se intensifica», indicaron desde la UCA.
De acuerdo con estudio de la UCA, solo el 16,5% de la fuerza laboral asalariada está libre de privaciones alimentarias, una situación que «constituye un diagnóstico severo sobre el deterioro del salario real y la insuficiencia de los ingresos para cubrir un estándar básico de vida digna». Lo más preocupante, agregaron los investigadores, es que se trata de «un fenómeno masivo» que afecta con mayor intensidad a los eslabones más débiles de la cadena laboral.
Los alfajores o golosinas aportan en poco volumen una gran cantidad de calorías y remarcan que los nutrientes de esos productos podrían considerarse «de baja calidad». Por lo tanto, la recomendación profesional es tener un consumo ocasional que dependerá también de las condiciones de salud de cada caso particular.



