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San Lorenzo frenó a Sarmiento y todavía sueña

Con un golazo de tiro libre de Ferreira, el Ciclón quedó a seis del top 4, pero con un partido menos. Triunfo clave para Insua.

ustito después de que Ruben Darío Insua hiciera pública su sospecha de un plan “de adentro” para debilitarlo, su San Lorenzo le devolvió al entrenador una garantía en campo: está fuerte. Posiblemente sin el brillo que desearían los puristas de la pelota, pero con la templanza para sostenerse esperanzado con clasificar a la siguiente ronda de la Copa de la Liga Profesional.

Ganar era más importante que nunca para un equipo desacostumbrado a lucir. Que acumulaba tres empates consecutivos en el torneo. Y al que se le reclamaba tácticamente una dosis mayor de ambición. Una que se materializara en el esquema. El Gallego acusó recibo y varió. Sin dejar de modificar intérpretes, ajustó posiciones: corrió a Luján hacia la derecha, adelantó a Giay y soltó un poco más a Ferreira.

Le alcanzó a San Lorenzo para demostrar en los primeros minutos de partido una voracidad colectiva inédita. Premiada a los 330 segundos de partido por el tiro libre de Ferreira, combinación de inteligencia para leer los movimientos del arquero y de técnica para colocarla en el lugar pretendido.

San Lorenzo fue más vertical, aprovechó mejor los espacios que un Sarmiento largo y sin facilidades para el retroceso. Que si no se fue con un 0-2 al entretiempo fue porque Bareiro definió mal y porque Giay no llegó a direccionar bien el rebote inevitable de Monetti.

Pero a diferencia de otras (tantas) tardecitas coperas en las que San Lorenzo se replegaba demasiado y cruzaba el mediocampo con una frecuencia poco saludable, ayer se dio todo lo contrario. Tuvo una buena lectura para entender cómo aprovechar las espaldas de Mónaco y Gho y dejar mano a mano a Leguizamón y a Giay con los laterales del adversario.

Así se repitieron ataques de manual. Avances verticales con centros atrás que, por caso, no terminaron de llegar nunca a un Bareiro por momentos fastidioso por tener menos contacto con la pelota. Tampoco surtieron efecto las pelotas paradas manejadas por Ferreira, ni los tiros desde afuera del Perrito. Y por eso el resultado al local le quedó riesgosamente corto.

¿Qué hubiera pasado si el centro al segundo palo que Licha López no conectó con facilidad se metía? ¿O si Altamirano no acertaba en las intervenciones bravas? El castillo de naipes se habría desplomado, las dudas habrían regresado y la sensación de Insua de una especie de conspiración interna para desgastarlo se habría potenciado..

Pero ganó, a fin de cuentas, San Lorenzo. Y como se le reclamaba: buscando más que antes.

Y la gente, de algún modo acomplándose a ese esfuerzo extra de un equipo que ya lo había bancado desde la palabra, bramó un “Gallego, Gallego” en el cierre del partido, cantando también por la Libertadores. Ese torneo que es obsesión en Boedo, al que San Lorenzo volvió de la mano del propio Insua.

Aunque el objetivo terrenal de San Lorenzo ahora será acortar distancias en la Copa de la Liga. Aprovechadno ese partido postergado frente a Godoy Cruz para intentar acortar todavía más las distancias. Y recuperar la tonicidad de hace unos meses, cuando hubiera resultado una herejía sospechar de un agotamiento de ciclo.

San Lorenzo ganó. Y ahora se tiene fe.

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