Crianza 2.0: enseñar límites y manejar emociones

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Crianza 2.0: enseñar límites y manejar emociones

En el súper, en una tienda, a la hora del baño o de ir a dormir, son los momentos clásicos para los berrinches de los más pequeños. ¡Madres y padres, a no desesperar! En esta nota les ayudamos a hacer frente a estas situaciones tan propias y hasta necesarias en el desarrollo infantil.

 

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Cada familia es un mundo, y aprender a trabajar y comprender las emociones e impulsos que puedan generarse en los niños y las niñas se ha convertido en una tarea difícil y desafiante para madres y padres. Y es que los más pequeños de la casa constantemente nos ponen a prueba y muchas veces, no sabemos cómo actuar frente a las reiteradas escenas de gritos, llantos y pataleos.

Si bien para el común de las personas la definición de ‘berrinche’ está asociada a una situación negativa y de fastidio, lo cierto es que se trata de una expresión saludable que —aunque despierta sentimientos ligados al enojo— es considerado un signo positivo y expresivo necesario en el desarrollo de la personalidad del niño.

¡Familias, bienvenidas al desafío!

El primer paso para minimizar los berrinches es lograr establecer la disciplina en el hogar, comprendiendo que los pequeños no controlan sus emociones, que no tienen el lenguaje tan desarrollado como para expresar exactamente lo que quieren y que tampoco saben cómo manejar ese enfado que sienten de forma intensa.

Las infancias están ocupadas aprendiendo muchas cosas acerca de su mundo. Desean ser independientes y tomar sus propias decisiones, pero muchas veces no aceptan el hecho de no obtener lo que quieren. Esto empeora cuando hay cansancio, hambre, frustración o miedos, por lo que controlar el temperamento se vuelve todo un aprendizaje para la familia.

El común acuerdo entre los padres al momento de actuar ante un berrinche es el pilar base para que la relación que se va construyendo con las infancias sea clara y coherente.

La importancia de que madres y padres reconozcan que, a pesar de los gritos, pataleos y llantos intentan comunicar sus gustos, sus ganas, sus necesidades, su energía y su disconformidad de la manera que pueden, hará que —junto con mucha paciencia y control sobre las conductas que se quieran promover—, se pueda evitar ese ambiente tenso en el hogar. La clave es tomar conciencia de que no lo hacen con intención de incomodar o molestar, sino que simplemente, no saben expresarse de otra manera.

Claridad, firmeza y paciencia

Si bien sabemos que resulta más fácil en la teoría que en la práctica, es valedero intentarlo. Por eso, les presentamos algunos de los métodos más sencillos que ayudarán a desactivar o minimizar los berrinches. ¿El objetivo? Que el niño o la niña sepa que ni con llantos ni con pataleos se consiguen las cosas, sino que existen otros modos de entenderse.

Proponer rutinas y un orden familiar en donde las infancias se acostumbren a los horarios de comida, sueño y juegos también ayuda a disminuir resistencias, las que comúnmente se encuentran ligadas a estos momentos, como por ejemplo no querer dormir o negarse a consumir ciertos alimentos.

Un clásico en este tipo de escena son los lugares públicos. Seguramente estarán pensando en la cantidad de veces que han pasado por esta situación en la que la gente que se encuentra por allí no deja de observarlos y está muy atenta a la reacción de los mayores frente al espectáculo. En estos casos. ignorarlo puede dar buenos resultados ya que, si no les prestamos atención a su accionar no tendrá efecto y se dará cuenta que está teniendo una actitud inadecuada. Sin embargo, dicho proceso no debe terminar en esta decisión, sino que, una vez que se haya calmado, será preciso dialogar acerca de lo sucedido y enseñarle que existen otras formas de pedir las cosas.

Además, el común acuerdo entre los padres al momento de actuar ante un berrinche es el pilar base para que la relación que se va construyendo con los hijos e hijas sea clara y coherente. Si recibe la misma respuesta de los dos, lograrán que respeten paulatinamente los límites establecidos.

El crecimiento trae situaciones de enojo y frustraciones, en las cuales los más pequeños necesitan contención de sus seres queridos, pero también es muy importante tener en cuenta que el berrinche, muchas veces, es utilizado como una herramienta de manipulación. ¿Cómo no ceder en el intento? Aprender a discernir entre el enojo sincero y los caprichos, así como también conocer cada circunstancia en que se realizan los berrinches para prevenirlos y anticiparse.

La clave es comprender que no lo hacen con intención de incomodarnos, sino que simplemente, es el único modo que encuentran para expresarse.

No nos olvidemos que lo más importante de todo es darles mucho amor y compartir momentos de juegos, así como celebrar las actitudes positivas y utilizar el diálogo como medio de comunicación y conexión, para que puedan atravesar de la mejor manera posible esta etapa de crecimiento y formación emocional.

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